¿Qué es el B2B y en qué se diferencia del B2C?

Los términos B2B y B2C se usan para distinguir aquellos procesos de marketing que venden al consumidor final de los que se dirigen a empresas.
El B2B (Business to Business), cuya traducción es “negocios con negocios”, se utiliza como terminología para hablar de la transmisión de información entre fabricantes y distribuidores de un producto, y se ha puesto muy en boga en el ecommerce.
Esto implica que la acción se enfoca en el proveedor de bienes y servicios, y no en el cliente final. Por tanto, el B2B consiste en los servicios que una empresa realiza a otra, ideados para aumentar las ventas de los bienes o servicios.
El B2C (Business to Consumer), por su parte, también busca aumentar las ventas del bien o servicio de la empresa, pero las acciones de marketing se realizan directamente hacia el cliente final.

Tanto en el caso del B2B como B2C se realiza un proceso similar, buscando satisfacer las necesidades de su público aunque con mensajes y estrategias diferentes.

​¿Cuáles son las ventajas del B2B para las empresas?

 

​Ahorro de tiempo

El marketing B2B tiene la función de crear imagen de marca y fomentar los contactos personales. Aunque implica un proceso de consolidación, si funciona resulta más fácil tener presencia en el mercado que limitándose a acciones B2C enfocadas al cliente final.

Dicho de otra forma, ser prestigioso o considerado especialista en una materia, facilita vender sin tanta necesidad de dispersar esfuerzos.

 

Ahorro económico

Relacionado con el ahorro de tiempo, si el trabajo B2B se ha realizado de forma correcta, la imagen de marca positiva que se crea servirá para que no haya que gastar más recursos de los estrictamente necesarios en acciones de marketing B2C.

 

Personalización

Al ser cada vez más parecidos los bienes y servicios que se ofrecen, y existir una mayor competencia, ofrecer algo diferente se convierte en una necesidad de mercado.

El servicio de marketing B2B sirve para posicionar una empresa en el sector con identidad propia, mientras que el B2C trabaja elementos emocionales de tipo más primario, que son los que operan en el consumidor final y que son comunes.

 

Mayor facturación por cliente

Si bien es cierto que hacer un cliente en B2B es más complicado que en B2C, tanto por mercado potencial, como por complejidad de la demanda (lo que hace que una compra se pueda demorar meses), también lo es que el volumen de facturación es mayor y tiende a estar más concentrado.

En el modelo de negocio B2B, los esfuerzos que hay que invertir para poder cerrar nuevos proyectos son mucho mayores, ya que la cuota de mercado es considerablemente menor que la existente en B2C, donde las ventas se dirigen al cliente final.

 

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